El periodista Santiago Montag relató en vivo desde una zona residencial de Beirut la alta tensión que vive la ciudad debido a los bombardeos israelíes y el regreso de desplazados sin dónde ir. Locales interrumpieron su transmisión sospechando que filmaba para dar información al enemigo, obligándolo a mostrar permisos durante 45 minutos, aunque luego se disculparon.
Montag describió la zona del Zambra, con negocios de ropa, celulares y cafés, que suele ser segura pero fue atacada tres veces en las últimas semanas, incluyendo un bombardeo en la costa que mató a nueve personas. Explicó que casi 900.000 personas, más del 10% de la población, están desplazadas, y los cafés y bares están vacíos a pesar de no cerrar, reflejando la caída del consumo.
La crisis económica se arrastra desde 2019 con protestas masivas de la juventud, la explosión en el puerto que evidenció corrupción en el gobierno y facciones armadas, y una inflación brutal donde la libra libanesa vale 90.000 por dólar. No existen refugios antiaéreos ni sistemas como el Iron Dome de Israel, dejando a civiles sin protección, y muchos duermen en escuelas, estadios o la calle.
Hezbolá y Amal funcionan como un estado paralelo en el sur del Líbano, controlando aldeas con asistencia social financiada por Irán, aunque hay enojo popular por la guerra. Participan en el gobierno con ministros y parlamentarios, pero la opinión está dividida por las 18 comunidades religiosas, y los gobiernos centrales no logran controlar la zona.
La ruta desde Damasco a Beirut estuvo tranquila, sin el flujo masivo de refugiados habitual. Montag se quedará en la zona segura para evitar problemas con la policía o locales nerviosos.