Santiago Montag, corresponsal argentino en Beirut, detalla la situación en Líbano tras intensos bombardeos israelíes contra zonas de Hezbolá en el sur, incluyendo Dahiyeh y suburbios cristianos y armenios. Reporta ataques a cascos azules de la ONU y un centro de salud en Nabatiyeh que causaron 12 muertes de trabajadores sanitarios. Hay unos 800.000 desplazados internos y cerca de 1.000 muertos, con la gente enfrentando noches frías sin refugios adecuados.
En Beirut, barrios mixtos religiosamente como Dazgui (chiita) y Bursamut (armenio) albergan desplazados, junto a campos palestinos como Sabre y Yatira. La costa, antes zona de boliches, ahora es refugio improvisado, con escuelas cerradas o convertidas en albergues que alteran la vida diaria sin clases ni trabajos.
El 14% de la población está desplazada, casi la mitad de Beirut, con amigos del periodista obligados a huir. Muchos retornan a Siria, van a montañas o se refugian con familiares, pero pocos abandonan Líbano por apego al país. No hay alarmas ni sistema como el Iron Dome israelí, y el Estado libanés tiene recursos limitados para evacuaciones.
Montag, radicado hace más de un año con familia en Argentina, compara con la guerra de 2024 donde Hezbolá quedó diezmado, pero ahora responde a Irán. Medios locales tienen acceso limitado a facciones ocultas, mientras Trump rechaza acuerdos con Irán y hay presión de EE.UU. y Francia para negociar, aunque todo queda en rumores.