Yair Lapid, líder opositor israelí, defendió la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán como un conflicto justo con claridad moral, pese a su rivalidad con Benjamin Netanyahu. Calificó al régimen iraní de "organización terrorista disfrazada" que financia a Hezbolá, Hamás y otras milicias, y minimizó las amenazas de venganza del ayatolá Alí Jamenei.
Lapid justificó las bajas civiles iraníes como "casualties de guerra" no intencionales, lamentó el bombardeo accidental a una escuela que mató niñas pero contrastó con los ataques deliberados iraníes a civiles israelíes. Detalló tres objetivos principales: obliterar el programa nuclear iraní, el de misiles balísticos y crear condiciones para que el pueblo iraní derroque al régimen, inspirándose en protestas masivas reprimidas en enero.
Rechazó que las negociaciones post-guerra de 12 días en junio fueran genuinas, acusando a Irán de ganar tiempo para reconstruir su arsenal nuclear, revelando al mediador Stephen Witkoff que tenían uranio para 11 bombas atómicas. Elogió el coraje de Donald Trump, presidente de la mayor potencia militar, por liderar la guerra protegiendo la paz mundial.
Sobre los proxies iraníes, Lapid afirmó que Israel es más fuerte que Hezbolá pese a sus 200 lanzamientos nocturnos y prometió represalias dolorosas, dispuesto a negociar directamente o invadir el sur de Líbano para empujarlos más allá del río Litani. Desestimó un ciclo interminable de guerra-negociaciones, argumentando que Irán erró al atacar vecinos del Golfo, unificando a la región contra Teherán.