El documental detalla cómo el azúcar impulsó el colonialismo, la esclavitud y el racismo desde el siglo XV, con Portugal iniciando cultivos en Madeira y Santo Tomé, y Colón expandiéndolo a La Española, cuadruplicando la producción en el siglo XVIII y multiplicándola por 30 en el XX hasta 180 millones de toneladas en 2023.
Trabajadores esclavizados en plantaciones enfrentaban explotación brutal, con castigos como amputaciones por fugas o accidentes, mientras el racismo legitimaba la violencia; en Guadalupe y otros lugares, la discriminación por color de piel persistía, y misioneros estereotipaban a los africanos como perezosos para justificar más explotación.
En el siglo XVIII, el comercio azucarero enriqueció a familias francesas en puertos como La Rochelle, Nantes y Burdeos, financiando la protoindustria, seguros y banca; las islas caribeñas impulsaron la Revolución Industrial en Inglaterra, donde el azúcar barato alimentó al proletariado urbano con té azucarado como fuente de energía rápida y económica.
El 14 de agosto de 1791 estalló la Revolución Haitiana en Saint-Domingue, la colonia más rica de Francia, cuando esclavos incendiaron plantaciones reclamando libertad inspirados en la Revolución Francesa; aunque Francia abolió temporalmente la esclavitud en 1794, Napoleón Bonaparte la restableció en 1802, pero Toussaint Louverture y sus tropas resistieron, logrando la independencia de Haití el 1 de enero de 1804 como primer estado negro libre.
La revuelta desplazó la industria azucarera a Cuba y Luisiana, donde colonos franceses continuaron la esclavitud cruel; Napoleón vendió Luisiana a Estados Unidos en 1803 por 15 millones de dólares, expandiendo su territorio y la esclavitud, mientras Inglaterra prohibió el comercio de esclavos en 1807 y la esclavitud en 1833, pero el azúcar se adaptó hacia Cuba española.