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Cuba domina producción azucarera mundial con esclavitud masiva en siglo XIX

Tensión: intercambio (15°) Sesgo: crítico (-60) Eje político: Centro Izquierda

La industria azucarera, impulsada por la esclavitud desde el siglo XV en Madeira, Santo Tomé y La Española, se expandió brutalmente en Saint-Domingue bajo Francia, produciendo un tercio del azúcar mundial con mano de obra esclavizada sometida a castigos extremos como amputaciones.

La Revolución Haitiana de 1804 destruyó el imperio francés: Toussaint Louverture resistió a Napoleón, proclamando la independencia del primer estado negro libre, pero los colonos huyeron a Cuba y Luisiana, expandiendo la esclavitud allí. Napoleón vendió Luisiana a Estados Unidos por 15 millones de dólares, duplicando su territorio y perpetuando la esclavitud.

Cuba, colonia española, se convirtió en la potencia azucarera del siglo XIX, recibiendo casi un millón de africanos esclavizados, más del doble que Estados Unidos. España abolió la esclavitud en 1886, último tras Inglaterra (1833), Francia, EE.UU. y Portugal; Brasil en 1888.

La competencia de la remolacha azucarera europea, producida industrialmente desde 1799 sin esclavos, presionó a las plantaciones coloniales. Potencias como Francia e Inglaterra indemnizaron a esclavistas: Haití pagó 150 millones de francos (hasta 1947, con deudas equivalentes a 22-48 mil millones de dólares hoy), financiado por bloqueo naval y préstamos usurarios, condenando al país a pobreza eterna.

Post-abolición, surgió el sistema de coolíes: británicos contrataron a indios y chinos pobres por 3-5 años en condiciones de semi-esclavitud en Mauricio y colonias, renovables por deudas con ron o alimentos, manteniendo la explotación barata en la caña de azúcar.