A 15 días del inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, los bombardeos aéreos continúan intensos día y noche, pero Teherán no detiene sus lanzamientos de misiles y drones hacia Israel, bases estadounidenses en el Golfo y la infraestructura energética regional.
Donald Trump auguró un fin cercano del conflicto, afirmando que los ataques eliminaron gran parte de la capacidad ofensiva iraní, mientras el primer ministro Benjamin Netanyahu comparte esa visión inicial. Sin embargo, medios en ambos países reflejan inquietud por el desarrollo del conflicto, lejos de los cálculos previstos.
Irán no muestra señales de rendición pese a la exigencia incondicional, y el secretario de Defensa Pete Hegseth limitó los objetivos a destruir misiles, lanzadores, base industrial de defensa y la marina iraní, con 'precisión implacable'.
La complejidad podría llevar a un despliegue de tropas terrestres estadounidenses, abriendo un escenario peligroso ante la capacidad de Irán para movilizar un millón de soldados, según el senador demócrata Richard Blumenthal tras reunión con el Departamento de Defensa.