Estados Unidos demolió ayer todas las defensas militares de la isla iraní de Kharg, clave para el 91% del petróleo crudo de Irán, pero dejó intactos los depósitos de combustible y puertos. B-52 bombardearon pistas de aviación y baterías antiaéreas con bombas masivas, impidiendo que cazas iraníes despegaran. Trump publicó en redes que destruyeron defensas sin afectar el petróleo, mayormente destinado a China.
Hace una hora, Trump invitó a China, Francia, Japón y Corea del Sur a unirse para liberar el Estrecho de Hormuz y permitir la salida del petróleo al mundo. China, gran importador, sufre más por el bloqueo que beneficia a Rusia, que elevó precios de 67 a 107 dólares el barril. Países como Venezuela ganan, mientras Cuba se asfixia.
El 31 de este mes, Trump se reunirá con Xi Jinping en Beijing para negociar salida al conflicto, con Marco Rubio y Wang Yi como clave. Buscan evitar cambio radical en Irán, prefiriendo un ayatolá moderado ante riesgos de milicias chiitas o suníes. Inteligencia de EE.UU. y China duda que el Ayatolá Khamenei hable en grabaciones recientes; su hijo está herido.
Irán resiste con territorio montañoso y Guardia Revolucionaria fanática de 90 millones de habitantes, dispuesta al martirio. Invadir requeriría perder apoyo de China; 20.000 soldados no bastan contra guerrilla masiva.