Estados Unidos planea lanzar esta noche y mañana mil pequeños drones en el Estrecho de Hormuz para detonar las minas iraníes sembradas en el fondo marino. Estas minas modernas, indetectables por su falta de metal, se activan por la presencia de tanqueros o flotan a un metro de la superficie. La operación responde al minado actualizado que Irán realiza con inteligencia artificial, en la primera guerra de esta tecnología.
Expertos destacan que Irán busca elevar el petróleo a 200 dólares el barril atacando puertos de Arabia Saudita, Emiratos, Omán e Irak, lo que perjudicaría más a China. Trump y Xi Jinping coinciden en buscar un ayatolá moderado sin cambio de régimen, mientras Rusia negocia vía su canciller de 26 años con Putin. Inteligencia de Washington y Beijing confirma que las recientes grabaciones no son del Ayatolá Khamenei, herido y desfigurado.
Para derrotar a la Guardia Revolucionaria iraní, dispuesta a guerrilla en un país montañoso de 90 millones, se mencionan opciones como presión china o kurdos, clave en la derrota del ISIS en cuatro meses bajo un general que Trump escucha y ahora es jefe del Estado Mayor Conjunto. EE.UU. ya destruyó defensas en isla Kharg sin tocar petróleo, y 20.000 soldados avanzan al estrecho, pero no bastan para invasión.
La guerra estratégica termina rápido por asimetría, pero conflictos colaterales pueden extenderse. Irán gira hacia destrucción global, pero pierde su carta si China se alinea con EEUU en Hormuz.