Miguel Ángel Berlini murió en noviembre de 2025 durante una cirugía de implantes cigomáticos en la clínica Robles de Viedma, Río Negro, en un procedimiento que se extendió horas sin información a la familia, la cual denuncia negligencia grave y mala praxis por parte del odontólogo Miguel Galeano y el dueño de la clínica, doctor Robles.
La familia esperó desde las 9 de la mañana hasta las 17 horas sin noticias; les informaron del paro cardiorrespiratorio solo a las 5 de la tarde, ocultando que Berlini había fallecido alrededor de la 1 de la tarde. Una enfermera sugirió no hacer autopsia para evitar "ver el cuerpo feo", y el cuerpo quedó 10 días en la morgue antes de entregarlo.
La autopsia reveló lesiones graves como una de 5 centímetros en el esófago, aire abundante en estómago, mediastino y tejidos blandos, indicios de intubación defectuosa por personal no calificado. El anestesista contratado y pagado por la familia (800 dólares) no se presentó, y Robles aplicó sedación con fentanilo sin ser especialista, sin historia clínica ni facturas.
La clínica, previamente inhabilitada como en el caso de Débora Pérez Volpi, apeló y opera normalmente salvo clausura del quirófano; Robles vive allí, arriesgando pruebas. Otro paciente contactado vía WhatsApp relató que le extrajeron dientes innecesariamente el mismo día y huyó inconcluso. Abogado querellante Sebastián Buso ingresó a la causa con pericias y teoría de imprudencia temeraria.
La familia inició acción judicial; doctores Buso y Rodrigo Tripolone aportan solvencia técnica ante pruebas contundentes de negligencia.