Teresa, madre de una víctima fatal de la supuesta cocaína rosa Puerta 8, confirmó en vivo que vio las bolsitas de droga rosada clara junto al cuerpo de su hijo, quien murió por edema pulmonar y vísceras según el certificado. La mujer de Río Cuarto relató que su hijo falleció en su casa en San Martín y llegó muerto al Hospital 3 de Febrero, donde le negaron verla por ser causa judicial. Un médico y un policía le mostraron el cuerpo por video a su otro hijo, pero nadie la atendió formalmente.
Teresa denunció la falta de atención de fiscales y asistentes sociales, describiendo a esta última como maleducada y vestida inapropiadamente. No le permitieron llevar el cuerpo ni cremarlo sin firmas, y lo trajo en ataúd cerrado desde Buenos Aires. Aseguró que su hijo tenía antecedentes por drogas, pero lo mataron con esta partida envenenada, y criticó a funcionarios por no actuar.
Julio Ferrari, el acusado de cocinar la droga, confrontó a Teresa insistiendo en que el caso es un montaje de Sergio Berni para encarcelar inocentes, y que no hubo 24 muertos ni intoxicados confirmados en el Hospital Bocalandro. Ferrari llamó al hospital y negó fallecidos, mientras Teresa reafirmó haber visto los cuerpos apilados en la morgue. El debate escaló con acusaciones mutuas de mentiras.
Cristian, hermano de la primera víctima, se sumó al testimonio: lo encontraron tirado tres horas sin ayuda de bomberos o policía, lo llevó al Hospital Fidencio Galván en La Matanza y ya estaba muerto al bajarlo. Todos cuestionan la respuesta oficial al brote.