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Haitianos cortan caña en República Dominicana como esclavos modernos

Tensión: intercambio (20°) Sesgo: crítico (-60) Eje político: Centro Izquierda

Trabajadores haitianos migran anualmente a República Dominicana para cortar caña de azúcar en condiciones de explotación similares a la esclavitud, denuncian en el documental "El azúcar, un placer agridulce". Miles huyen de la pobreza en Haití y trabajan a mano en la provincia de El Seibo, cerca de Punta Cana, sin salario fijo sino por corte, apenas suficiente para comer.

Un cortador relata que el trabajo lo agota tanto que no puede dormir, lo califica como el peor del mundo y explica que proviene de Haití por falta de empleo. En batayes propiedad de empresas como Central Romana, que controla el 70% de las tierras, viven familias en asentamientos precarios con goteras y explotación constante.

Esta realidad perpetúa el modelo colonial iniciado por portugueses en Madeira en 1419 y Santo Tomé, donde inventaron la economía de plantación con esclavos africanos. Cristóbal Colón llevó caña a La Española en 1493, expandiendo plantaciones en el Caribe y Brasil, destruyendo selvas e indígenas, reemplazados por 12,5 millones de africanos esclavizados entre 1500 y 1850.

El comercio triangular del siglo XVI movió personas, azúcar y dinero entre África, América y Europa, impulsando guerras por islas caribeñas controladas por Francia, Inglaterra y holandeses. Saint-Domingue (actual Haití) se convirtió en el mayor productor mundial, con mansiones señoriales sobre alojamientos esclavos, un sistema de control y explotación que se naturalizó.

Europa multiplicó su consumo de azúcar de 87 gramos per cápita en 1600 a 40 kilos hoy, con 180 millones de toneladas producidas globalmente en 2023, financiado por sudor y sangre desde la esclavitud hasta la discriminación racial persistente.