Daniela Santillán, hija de Daniel "Tota" Santillán, reveló en el programa que la fiscalía de Morón nunca retuvo la línea telefónica de su padre, dada de baja tras su muerte en septiembre pasado, y que ahora la usa un preso, lo que alimenta sospechas de asesinato en lugar de autoincendio.
La familia reclamó desde el inicio el peritaje del celular, pero la fiscalía lo intentó abrir sin éxito y se lo entregó sin analizar mensajes ni datos clave, pese a tener un DVD con llamadas. Daniela confirmó que la puerta trasera de la casa estaba abierta cuando ingresaron por primera vez, contradiciendo versiones de suicidio, y denunció amenazas previas grabadas por su padre contra "gente poderosa".
Irregularidades incluyen la falta de sábanas de llamadas y el abogado Juan Pablo Merlo ausente en la fiscalía hoy, dejando a la familia sola. El tío Walter Horacio relató discusiones y amenazas escuchadas, mientras el empresario Fiasche amenazó con juicio pero no avanzó. La familia exige pasar la causa a otra fiscalía ante el informe pendiente que definirá el rumbo.
Daniela cambió su número por temor y admitió correr peligro al exponer el caso. El panel debatió la negligencia judicial, prometiendo profundizar el lunes con más detalles sobre las amenazas y la investigación dormida que ahora se reaviva.