En el Día Mundial del Sueño, un experto alertó que las personas duermen menos y peor de lo necesario, recortando horas para trabajo, estudio o diversión, lo que deteriora la calidad de vida de forma irreversible.
Recomendó dormir entre 7 y 9 horas, idealmente 8 según la Asociación Mundial del Sueño, y enfatizó la importancia de la calidad del sueño además de la cantidad.
Para la higiene del sueño sugirió mantener la habitación entre 18 y 20 grados, evitar luces que inhiben la melatonina, y no automedicarse sino consultar especialistas para dormir sin fármacos.
Priorizar el descanso es clave, ya que el daño acumulado no se revierte con años posteriores de buen sueño.