La carne acumuló un aumento del 60% en los últimos cinco meses, según datos privados, y en Liniers un carnicero explicó la caída en ventas.
Gilberto contó que la gente compraba 5 o 6 kilos antes, pero ahora bajó por precios altos pese a ofertas accesibles. Bajaron precios para atraer clientes y notan más consumo de pollo y cerdo.
La carnicería ofrece los precios más bajos del barrio para llamar compradores, pero las ventas siguen menguando.