En Madrid, Tucumán, el agua bajó considerablemente, pero la desolación domina el pueblo que parece un fantasma tras las inundaciones, con gente volviendo a casas destruidas.
Carlos Estelione reportó desde el lugar donde ayer había dos metros de agua, mostrando marcas en paredes y pérdidas totales de bienes y recuerdos familiares en un pueblo laborioso del campo.
La ayuda llegó mayormente de departamentos cercanos, sin presencia visible de autoridades locales, agravando la tragedia donde el agua se llevó la historia de vida de los afectados.
Lo peor es el regreso a casa, comparado con inundaciones pasadas como la de Santa Fe.