Los senadores aumentaron sus dietas de menos de 2 millones a 11,5 millones de pesos brutos mensuales, un incremento del 500% que supera ampliamente la inflación acumulada del 270% desde la asunción de Javier Milei. Panelistas destacaron que este ajuste automático, enganchado a la paritaria de empleados legislativos, genera escándalo porque excede la inflación total del gobierno y contrasta con los salarios bajos del sector privado y otros poderes del Estado.
Algunos senadores de La Libertad Avanza y la UCR optan por donar el aumento del 12,5%, pero esto no evita la erogación inicial del gasto público ni las arbitrariedades en las donaciones, que a menudo van a fundaciones irregulares. Además, se cuestiona la disparidad con diputados, que cobran la mitad (6 millones), y con funcionarios del Ejecutivo, que ganan mucho menos.
El debate se extendió a sueldos en el sector público: jueces superan los 10 millones, directores de empresas estatales como YPF llegan a 80-100 millones en honorarios anuales, pese a que muchos carecen de experiencia probada. Se mencionó a Manuel Adorni y Guillermo Franco en el directorio de YPF, Aerolíneas Argentinas y Aguas de Aysa con remuneraciones gigantescas.
Panelistas coincidieron en la necesidad de pagar bien a funcionarios eficientes para atraer talento del sector privado, pero exigieron selección rigurosa y transparencia para evitar el caos salarial actual, donde un secretario de Estado gana 3 millones mientras un director cobra 70.