Luciano Castro recibió un alta ambulatoria y laboral tras su internación por depresión relacionada con sus hijos y conflictos con Griselda Siciliani. El actor volvió a la televisión en el programa de Karina Mazzocco, donde confesó su angustia, pidió ayuda y recibió contención profesional. Ahora graba la segunda temporada de El Tiempo Puede Esperar hasta mayo, con un terapeuta que lo acompaña en momentos de angustia.
El panel de Intrusos debatió la polémica de su alta rápida para no parar la producción de la plataforma, comparándola con casos como Juan Castro. Explicaron que las grabaciones se organizan sin tiempo muerto para evitar ociosidad, con escenas seguidas por locación, y sus compañeros como Carla Peterson y Valentina Cenere lo contienen en un clima laboral divertido. Moria Casán incluso lo une con Siciliani en cenas.
Especularon si la internación busca demostrarle cambio a Griselda Siciliani o recuperar derechos sobre los hijos, similar a lo que hizo Maximiliano Moritán con Pampita para ver a su hija. Griselda insiste en que el tema está terminado y no quiere volver, pese a rumores. Recordaron el impacto en Adrián Suar, quien sufrió el blanqueo del romance de ellos en el estreno de su obra.
Suar quedó devastado esa noche, cortando el evento abruptamente por el dolor, mientras Griselda priorizaba su nuevo romance. El panel refutó críticas sobre priorizar trabajo sobre salud, argumentando que la rutina le hace bien a Castro y evita fantasmas del ocio.