El actor Luciano Castro confesó en una entrevista telefónica con Moria Casán en La mañana con Moria que armó durante años un personaje público que lo destruyó emocionalmente, llevándolo a una crisis profunda y a una internación. Explicó que ese personaje, nacido de inseguridades y baja autoestima, lo alejó de la realidad y lo consumió por completo, más allá de separaciones o escándalos mediáticos.
Castro detalló su rutina en la internación ambulatoria, donde desayuna con compañeros, lee, medita y se enfoca en sanar emociones para ser mejor padre de sus hijos Mateo, Esperanza y Fausto. Aseguró no guardar rencor hacia nadie, ni resentimientos, porque acumularlos impide avanzar, y enfatizó que sus hechos hablarán más que las palabras, ya que necesita un cambio profundo y largo.
Reveló que Mateo, de casi 24 años, lo acompañó en la internación y se mostró orgulloso, mientras que a los más chicos les contó todo con nombres propios. Destacó el cariño del público al cruzárselo en la calle, pese al miedo inicial, y agradeció especialmente a Moria por llamarlo diariamente durante la crisis, saber detalles íntimos de su internación y nunca revelarlos por rating.
Moria elogió la sensibilidad de Castro y su respeto propio, recordando momentos compartidos con él y Griselda Sichel, como salidas post-teatro. El panel aplaudió su honestidad y valoró la discreción de Moria, subrayando que priorizó la amistad sobre el sensacionalismo. Castro se despidió emocionado, prometiendo un camino largo de sanación.