Los argentinos duermen en promedio menos de seis horas diarias debido a rutinas tardías, estrés, pantallas y preocupaciones, lo que genera un circuito vicioso que afecta la salud, según explicó el experto Pablo Ferrero.
El descanso insuficiente eleva el riesgo de prediabetes en solo cinco días, triplica la hipertensión arterial, causa pérdida de memoria y debilita el sistema inmunológico, porque el cerebro no prepara adecuadamente los órganos durante la noche.
Para mejorar, Ferrero recomendó la higiene del sueño: mantener el cuarto entre 20 y 21 grados, evitar cafeína, alcohol, tabaco y ejercicio vigoroso cerca de la hora de dormir, y horarios regulares para prevenir el jet lag social de fines de semana.
La siesta suma descanso pero no reemplaza las fases REM de la segunda mitad de la noche, esenciales para memoria, estado de ánimo y crecimiento, mientras que las pastillas para dormir no se recomiendan por generar dependencia sin resolver el insomnio subyacente.
Ferrero enfatizó que el sueño debe durar ocho horas por cada 16 de vigilia, como una película completa que no se interrumpe con alarmas.