Ciudadanos comunes expresan su bronca en la calle contra el gobierno por la inflación descontrolada, pese a las promesas oficiales de bajarla al 2,5% anual. Cada compra en el supermercado muestra aumentos constantes y el primer trimestre ya acumula entre 7 y 8%.
Desempleados de la construcción y comerciantes lamentan la falta de aumentos salariales, alquileres que devoran sueldos y la sensación de que exterminan al laburante.
Denuncian una sociedad al rojo vivo, mentiras oficiales y operativos policiales violentos con gases lacrimógenos que persiguen y pegan a los trabajadores en una verdadera cacería humana.
La gente afirma que el gobierno ignora la realidad cotidiana y no sabe qué hacer ante esta crisis.