Los argentinos sufren un récord negativo en horas de sueño, durmiendo en promedio menos de seis horas diarias por rutinas tardías, estrés laboral y uso de pantallas, según reveló el experto Pablo Ferrero en el programa.
Una encuesta al público mostró que la mayoría duerme entre cinco y siete horas, con dificultades para conciliar el sueño por preocupaciones, trabajo y responsabilidades familiares, aunque algunos reportan descanso adecuado bebiendo solo agua antes de acostarse.
Ferrero advirtió que dormir menos de seis horas genera un circuito vicioso: afecta el rendimiento diurno, aumenta riesgos de prediabetes, hipertensión triplicada, accidentes cerebrovasculares, inmunodeficiencia y pérdida de memoria a largo plazo, ya que el cerebro no prepara adecuadamente los órganos durante la noche.
El especialista recomendó ocho horas de sueño por cada 16 de vigilia, evitando pantallas antes de dormir salvo noticieros, y destacó que descansar no equivale a dormir, con impactos graves incluso en personas energéticas.
Entre los encuestados predominó el estrés como causa principal, iniciando un círculo negativo que empeora la calidad de vida.