Raúl relató cómo inició su adicción a la marihuana por amoríos juveniles y escaló a la cocaína por diversión, lo que provocó infidelidades, gritos desesperados en la calle y una invitación inicial a la Iglesia Universal.
Se alejó por cinco años, perdió trabajos por consumir en el lugar, enfrentó crisis amorosas y recurrió a un brujo entregándole foto, nombre y apellido, lo que multiplicó sus deudas y empeoró su consumo nocturno de cocaína.
Adicto también a la pornografía, un video le alertó sobre su anormalidad; decidió volver a la iglesia, donde un pastor le explicó la necesidad de fuerza espiritual, se bautizó en aguas liberándose instantáneamente de drogas, alcohol y pornografía, y buscó el bautismo con el Espíritu Santo mediante ayunos y oraciones.
Recibió el Espíritu Santo caminando en la calle, experimentando paz, felicidad y cambio mental; lo define como fe para amar lo invisible y aprender amor genuino, iniciando una nueva etapa eterna.
El presentador felicitó a Raúl por nuevas actitudes que abren puertas buenas, advirtió sobre comienzos errados que llevan a depresión y soledad, y llamó a quienes inician vicios a escuchar su ejemplo.