El dueño de una panadería en Villa Domínico, Lucas, detalló cómo las ventas cayeron más del 50% respecto al año pasado, lo que lo obligó a reducir de 12 a 8 empleados porque los costos son insostenibles con la baja demanda. Los clientes ahora compran solo pancitos o facturas del día anterior a 3.500 pesos en lugar de docenas frescas a 8.000.
Los gastos fijos asfixian el negocio: la luz cuesta 850.000 pesos mensuales, el gas 700.000 pesos y el alquiler es más económico gracias a la comprensión del propietario, exdueño de la panadería. Antes donaban sobras, pero ahora los propios empleados se llevan el pan para sus familias debido a sueldos bajos.
Para sobrevivir, sumaron artículos de almacén como mate, té, café y tortas a pedido por kilo a 18.000 pesos, con rellenos de crema, dulce de leche o praliné, algunas con frutillas o maní crocante. Una clienta compró chipá a 4.500 el cuarto, pancito negro y pueritos.
Los precios del pan varían: 2.800 pesos el kilo en provincia de Buenos Aires según gremio panaderos, pero hasta 5.000 en CABA. Un espectador escribió con tristeza por las familias que trabajan madrugadas para sobrevivir.