La Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró responsable al Estado argentino por la muerte de Marcela Iglesias, una niña de seis años aplastada por una escultura de 270 kilos en forma de T invertida durante un paseo escolar en 1996 en el Paseo de la Infanta de Buenos Aires. Los padres, Nora y Eduardo Iglesias, explicaron que el dinero de resarcimiento es simbólico y no compensa la pérdida, ya que nada puede reemplazar a su hija.
El fallo obliga al Estado a ofrecer disculpas públicas, posiblemente en conferencia de prensa por el Poder Ejecutivo, y a crear un espacio de memoria y recreación para Marcela en la Plaza Bolaría Artiga, cerca de los lagos de Palermo, donde ya hay una placa y jacarandá plantados por amigos del lago y renovaciones recientes del Gobierno de la Ciudad. Este es el primer caso de Madres del Dolor que llega a la Corte IDH, tras prescribir en Argentina por el tiempo transcurrido, pero la Comisión Interamericana detectó violaciones a derechos de la niñez y familia.
Los padres compartieron anécdotas emotivas: señales como mariposas, la foto de Marcela con cadenas que les da fuerza para no bajar los brazos, y cómo cada revés parecía matar a su hija de nuevo, pero el apoyo de Madres del Dolor y la sociedad los sostuvo durante 30 años de lucha, afectando su salud con angioplastias por estrés. Ahora sienten alivio como sacarse un peso de encima, aunque Marcela vive en su memoria y sueños.
Carmen, la conductora, elogió su fortaleza y aplaudió su ejemplo para otros casos, instándolos a descansar más tras tanto sacrificio.