La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado argentino por la falta de justicia en el caso de Marcelita Iglesias, la niña de seis años muerta en 1996 cuando una escultura de 250 kilos le cayó encima en el Paseo de la Infanta en Palermo.
La causa por homicidio culposo contra el escultor, la propietaria de la galería y tres funcionarios de la Municipalidad de Buenos Aires prescribió en 2005, dejando sin justicia a los padres Nora y Eduardo Iglesias.
El tribunal ordenó un acto público de reconocimiento de responsabilidad, un espacio de memoria en el lugar, y indemnizaciones por daños materiales, inmateriales y rehabilitación. La Corte señaló el incumplimiento estatal en regulación y supervisión de la escultura.
Los padres lucharon 30 años por justicia para su "eterna niña", en un caso que expone fallas de la justicia argentina.