Una futbolista de la selección femenina de Irán decidió regresar de Australia tras pedir asilo. La jugadora había protestado no cantando el himno en la Copa Asiática, junto a otras compañeras. En el regreso, revelaron su ubicación y las autoridades iraníes hicieron seguimiento.
Seis mujeres quisieron quedarse en Australia, pero fueron trasladadas por seguridad. El caso genera interrogantes en medio del conflicto en Oriente Medio, sobre la tolerancia del régimen a las protestas.