Las jugadoras de la selección iraní de fútbol se negaron a cantar el himno nacional en su debut en la Copa Asiática frente a Corea del Sur, también lo hizo el cuerpo técnico como protesta, vistiendo burcas.
Los relatores las tildaron de traidoras en vivo; en el segundo partido cantaron presionadas con gestos de guerra. Tras la eliminación, familiares recibieron amenazas y Australia ofrece asilo político y visas humanitarias por el peligro en Irán.
El caso trascendió globalmente con intervención de autoridades australianas y Donald Trump, admirando la valentía de las mujeres pese a las represalias durante el torneo.