Los habitantes de Tel Aviv utilizan estacionamientos subterráneos como refugios ante las constantes amenazas de misiles iraníes, como mostró el corresponsal Gabriel Astrosky en vivo desde el centro de la ciudad. Hace una hora y cuarto sonaron las sirenas antiaéreas, obligando a la gente a resguardarse, pero ahora salen a las calles a la espera del próximo lanzamiento, intentando retomar cierta normalidad.
El día transcurrió con múltiples alertas y declaraciones cruzadas: Benjamín Netanyahu afirmó que Israel está 'quebrando los huesos' del régimen iraní, mientras Irán promete resistir y amenaza con enviar misiles más pesados de toneladas de acero. Donald Trump indicó que los objetivos de la guerra están casi cumplidos, pero aclaró que continuará hasta la derrota total del régimen.
El espacio aéreo opera con limitaciones, permitiendo uno o dos vuelos por hora para repatriaciones: ya regresaron 25.000 israelíes y se facilita la salida de extranjeros varados. La educación se mantiene a distancia al menos hasta el sábado, cuando el Comando de Defensa Civil reevaluará las directivas.
Astrosky recorrió un estacionamiento público cerca del teatro principal, comparable al San Martín de Buenos Aires, donde los niveles inferiores sirven de refugio con colchones y carpas. El transporte público, como el tranvía ligero, opera con protocolos variables según la proximidad de estaciones durante las alarmas.
En política interna, Israel muestra unidad total durante el conflicto: no hay grietas ni protestas, como en la plaza que antes albergaba manifestaciones contra Netanyahu. La gente mantiene ritmo casi normal en zonas céntricas con bares y restaurantes, y un joven soldado entrevistado en la calle afirmó que todo transcurre con normalidad pese a la tensión.