Dan Lieber, argentino radicado en Israel, describe su rutina bajo alerta constante de misiles iraníes y de Hezbollah, durmiendo en refugios para proteger a sus hijos de un año y cuatro meses, y tres años y ocho meses. Vive cerca de casa y refugios como plazas, centros culturales y escuelas, adaptándose a sirenas inmediatas sin aviso previo.
Duda de declaraciones optimistas de Donald Trump y Benjamin Netanyahu sobre un fin inminente de la guerra tras 11 días de ataques, prefiriendo noticias concretas sobre especulaciones. Su hijo mayor muestra cambios comportamentales por el encierro, preguntando por qué les tiran misiles y necesitan refugios, recibiendo apoyo psicológico y de la maestra.
Preocupa el cambio a misiles de racimo iraníes, ilegales y más letales, que generan miedo pese a intercepciones de la Cúpula de Hierro. Pasó una alerta en un centro cultural con cochecito, destacando la proximidad de amenazas.
Ya perdió a un sobrino y cuñado en ataques previos, viviendo el día a día de la guerra.