Siete jugadoras de la selección femenina de fútbol de Irán pidieron asilo político en Australia tras negarse a cantar el himno nacional durante la Copa Asiática, un acto considerado traición por la televisión pública iraní que prometió severas sanciones. Cinco recibieron protección inmediata y dos se sumaron después, mientras el resto volvió a Irán bajo amenazas a sus familias.
Gulnush Khosrabi, de 24 años, fue la séptima en bajarse del avión tras un mensaje de su padre advirtiéndole que la ejecutarían si regresaba. Las panelistas destacaron la valentía de estas mujeres frente al régimen salvaje de Irán, donde muchas han sido asesinadas por pedir libertad, y recordaron las protestas recientes por derechos femeninos.
El ministro de Seguridad de Australia aseguró que todas son bienvenidas, que están seguras y que el país las ha tomado en su corazón pese a la difícil situación. Salió escoltadas con personal de seguridad para evitar más fugas, y ahora se espera seguir la suerte de las que volvieron una vez que lleguen.