Cinco jugadoras de la selección iraní de fútbol femenino pidieron asilo humanitario en Australia tras negarse a cantar el himno en partidos, lo que generó presiones y acusaciones de traidoras por el régimen iraní, mientras el resto del equipo fue obligado a subir a un micro rumbo al aeropuerto.
Las cinco recibieron asistencia de la policía australiana para salir del hotel y obtener la visa, pese a mensajes amenazantes de familiares conectados por el régimen. El micro partió al aeropuerto con manifestantes intentando ayudar, pero las jugadoras hicieron señas de auxilio desde adentro, custodiadas por la Guardia Revolucionaria Iraní presente en la delegación como parte del cuerpo técnico.
La justicia iraní amenazó con represalias severas que podrían costarles la vida al regresar, incluyendo interrogatorios, sanciones deportivas, retención de pasaportes o detenciones. Muchas optaron por volver por temor a represalias contra sus familias.
No cantar el himno en eventos públicos conlleva investigaciones gubernamentales, amenazas a familiares y apartamiento de competencias, agravado por ser mujeres en un contexto vulnerable bajo el régimen.