Siete jugadoras de la selección femenina de fútbol de Irán escaparon de su custodia y pidieron asilo político en Australia, después de negarse a cantar el himno nacional en un partido, lo que en su país se considera alta traición con posible pena de muerte.
Las deportistas fueron presionadas por el régimen iraní para acatar los protocolos en un segundo encuentro contra Australia, pero cinco inicialmente y luego siete en total huyeron del hotel bajando por las escaleras para evitar ser capturadas. El ministro australiano Tony Burke les otorgó asilo y están a salvo, mientras el resto del equipo fue obligado a subir a un bus rumbo a Irán, donde piden auxilio encendiendo luces de sus celulares desde el vehículo.
El presidente Donald Trump pidió asilo para ellas vía red social X al gobierno australiano, que lo aceptó, y ahora ofrece lo mismo a la selección masculina iraní de cara al Mundial. Esto ocurre en medio de la represión total en Irán, con corte de Internet, control de redes y hasta 850 mil agentes de Guardia Revolucionaria, Basij y policía para sofocar levantamientos.
Trump declaró "muerte, fuego y furia" contra Irán por la embestida militar, mientras Benjamin Netanyahu advierte que el trabajo contra el régimen no está terminado. Israel ataca a Hezbollah en el norte, financiado por Irán con mil millones anuales, y busca desconectar su apoyo terrorista a Hamas.
El cerrojo informativo en Irán es absoluto, con imágenes de bombardeos y videos de las jugadoras gritando "¡Gracias!" al escapar, temiendo por sus vidas y las de sus familias en el país.