Las jugadoras del seleccionado femenino de fútbol de Irán se negaron a cantar el himno nacional en su debut en la Copa Asiática en Australia contra Corea del Sur, un gesto interpretado como protesta contra el régimen en contexto de guerra.
En partidos posteriores contra Filipinas y otros, cantaron el himno con mano en el pecho y tono militar tras amenazas de la televisión estatal iraní, que las calificó de "traidoras a la patria". Fueron eliminadas el Día Internacional de la Mujer.
Donald Trump pidió al ministro australiano Anthony Burke que otorgara asilo al plantel para evitar riesgos al volver a Irán, donde podrían enfrentar tribunales o represalias. Solo cinco jugadoras se quedaron en Brisbane con visas humanitarias temporales, escapándose del hotel, mientras la mayoría regresa por temor a represalias contra sus familias.
El panel destacó el miedo absoluto, posibles grietas ideológicas en el plantel y el temor persistente incluso al volver, calificando la situación como "tremenda" y lamentable.