Cinco jugadoras de la selección iraní de fútbol femenino recibieron visas humanitarias de Australia tras pedir asilo después de la Copa Asiática Femenina, donde se negaron a cantar el himno nacional en protesta.
Las futbolistas fueron trasladadas por la policía australiana desde su hotel a un lugar seguro no revelado, ya que temen represalias en Irán por la represión contra mujeres, como casos de palizas policiales por velo mal puesto o protestas masivas.
El gobierno australiano ofreció el mismo trato al resto del equipo, que quedó eliminado el fin de semana. Donald Trump intervino pidiendo garantías para ellas, destacando la visibilidad mundial de su protesta simbólica.