Cinco jugadoras del equipo nacional de fútbol femenino de Irán obtuvieron asilo humanitario en Australia después de negarse a cantar el himno en un partido, lo que la televisión estatal iraní calificó de traición con graves consecuencias. Imágenes virales muestran a las deportistas intentando huir del hotel, con hinchas bloqueando los micros y autobuses para evitar su deportación, mientras otras fueron obligadas a subir a un avión rumbo a Kuala Lumpur en medio de un régimen represivo.
El ministro australiano de Relaciones Exteriores, Tony Burke, publicó fotos otorgando visas humanitarias que permiten estudiar, trabajar y vivir en el país, extendiéndolas al resto del equipo y staff. Las jugadoras usaron linternas de celulares para señales SOS antes de resignarse, destacando el riesgo inminente de muerte en Irán por protestas contra el régimen.
En entrevista exclusiva, la activista iraní Kiana Malek, radicada en Uruguay, explicó que no cantar el himno se considera alta traición, con penas de cárcel, destitución o ejecución. Recordó casos como el de Mahsa Amini, asesinada por no usar hijab, y protestas masivas reprimidas con más de 40.000 muertos en 2019, donde familias identificaban cuerpos en morgues masivas.
Malek detalló que en Irán se aplican ejecuciones sumarias por "Moharebe" (guerra contra Dios), equivalentes a disidencia, mediante ahorcamientos sin juicio ni abogados, agravado por la guerra actual, corte de internet y necesidad de contener revueltas internas. La gente apoya intervenciones externas ante la represión diaria.