Leonardo Iparraguirre, argentino de 49 años, relató el terror vivido en Dubái con su familia de 18 años durante alertas de misiles iraníes, comparándolo con Malvinas y el 11-S. Recibió una alarma en su teléfono con un sonido ensordecedor mientras estaba de escala hacia Japón con Emirates, lo que generó pánico entre turistas cerca del Burj Khalifa, aunque locales confiaban en el emir y las defensas antiaéreas.
Intentó huir en taxi hacia un lugar seguro entre aeropuerto y ciudad, pero enfrentó cancelaciones masivas de vuelos, incluyendo el suyo en dos días. Videos mostraban ataques a hoteles de lujo, y opiniones variaban en supermercados sobre si escalaría el conflicto. La embajada argentina solo armó una lista para aerolíneas, mientras precios de alternativas como Omán o Egipto se disparaban y grupos de varados se tensaban.
Finalmente regresó en un vuelo que esperó 40 minutos en pista por drones, con pasajeros bajados y escoltado por un avión de guerra. Al aterrizar en Brasil, la gente gritó de alivio. Iparraguirre valoró Argentina al volver, planeando vacaciones locales como Jujuy o Mar del Plata, destacando la inestabilidad regional con Irán, Yemen y Arabia Saudita.