Los trabajadores de la empresa láctea Verónica en Boulogne, Gran Buenos Aires, permanecen bloqueados afuera de la planta paralizada desde hace tres meses sin cobrar sueldos ni aguinaldo, con puertas cerradas y un escribano constatando que no pueden ingresar, en medio de telegramas que proponen reducir la jornada y el sueldo a la mitad.
Los empleados, con antigüedades de hasta 38 años en una firma de 103 años de historia, denuncian una caída abrupta de la producción pese a récords de ventas en pandemia, y culpan las políticas económicas del gobierno de Javier Milei por este "industricidio", que afecta a unos 50 en esta planta y 480 afiliados en total más 300 fuera de convenio en Santa Fe.
Testimonios como el de Víctor, con 38 años en la empresa, y Ramón Mendoza, con 5 años, revelan angustia familiar, deudas, imposibilidad de pagar alquileres o colegios, y críticas a la reforma laboral que empeoró la situación, mientras piden créditos flexibles para salvar la fábrica y seguir produciendo quesos y yogures conocidos en góndolas.
Los obreros, que se describen como "gente de laburo" no conflictiva, destacan que camiones salían cargados hace un año y medio, pero ahora no hay ni un queso para vender, y advierten que sin sueldos dignos la economía no camina, generando un efecto dominó en panaderías y proveedores.
El reportero Claudio Cardoso entrevista en vivo a los desesperados, que llegan sin alma a casa, estresados y enfermos, mientras mencionan casos similares en Fate e Ilva, y exigen que el gobierno intervenga antes de que sea tarde.