La empresa láctea Verónica enfrenta una crisis terminal con telegramas de despido enviados a más de 700 trabajadores en Buenos Aires, Mar del Plata y cuatro plantas en Santa Fe: Totoras, Lehmann, Suardi y Plasson. La firma adeuda sueldos de enero y febrero, medio aguinaldo y solo depositó recientemente hasta 50.000 pesos por empleado, mientras propone reducir la jornada a cuatro horas sin presencia.
Delegados como Simón, con 33 años en la empresa y 31 como representante, y Chafer, chofer de reparto con 30 años de servicio, denuncian un vaciamiento deliberado de la fábrica. Otro trabajador de 54 años, con 30 años de antigüedad, se siente descartado e inútil, preguntándose dónde irá a trabajar a su edad. Todos enfatizan que pusieron el alma y la vida en la compañía que producía todos los productos lácteos imaginables.
Los problemas empezaron hace meses con pagos en cuotas y retrasos en los últimos tres sueldos. La fábrica incluso tuvo que alquilarse para producir afazón. Los empleados reclaman cobrar sus sueldos atrasados, aportes jubilatorios y obra social, y se solidarizan con otras empresas en conflicto. Critican que un gobierno que no los escucha agrava la situación.
Periodistas recorrieron la planta entrevistando a trabajadores, incluyendo mujeres, pero la urgencia de otras noticias cortó el segmento. Lo que buscan es volver a trabajar y resolver los pagos pendientes.