El pastor de Iglesia de la Ciudad detalla señales de mal uso del tiempo, citando Efesios 5 donde el apóstol Pablo insta a aprovechar el tiempo para la gloria de Dios. Presenta una analogía: Dios acredita 86.400 segundos diarios en la cuenta de cada persona, pero el tiempo no usado para su gloria se pierde para siempre.
Realiza un análisis de cómo se gasta la vida: 21 años durmiendo, 14 trabajando, 7 en higiene, y critica que matrimonios dedican solo 4 minutos al día a comunicarse, mientras padres invierten menos de un minuto en temas importantes con hijos. Insiste en que Dios dio el tiempo limitado con propósito para glorificarlo, citando 1 Corintios 10:31.
Explica que usar el tiempo ejerciendo dones para edificar la iglesia y extender el reino de Dios es buen uso, incluso en redes sociales si se testifica. Critica el desperdicio en actividades sin gloria divina. Enumera señales de mal uso: vivir sin pensar en la muerte, priorizando lo terrenal sobre lo eterno.
Cita a David orando para recordar la fugaz vida terrenal, y Eclesiastés recomendando ir a casas de luto para reflexionar. Lamenta la falta de funerales que hagan pensar en el final, y anécdotas personales como visitar cementerios en Capitán Bermúdez, Santa Fe, para enfocarse en lo eterno y alejarse del pecado.
Enfatiza que meditar en la brevedad de la vida y la muerte ayuda a priorizar lo importante, extender el ministerio de reconciliación con Jesucristo, y evitar pensamientos mundanos.