Explicó que el enemigo no solo impide que la Palabra de Dios entre en los incrédulos, sino que si entra, la saca del corazón con dudas y tentaciones. Instó a perseverar firme en la fe, como Abraham, que sin hijos mantuvo su confianza en la promesa divina, dando así gloria a Dios en medio de las dificultades.
El pastor citó Primera de Pedro, donde la fe probada por el fuego dará alabanza, gloria y honra a Jesucristo cuando regrese, tanto para Dios como recompensa para los creyentes. Afirmó que honrar a Dios con fe perseverante trae bendición y la fórmula bíblica para la felicidad eterna: buscar la gloria de Dios abre los cielos y la recompensa.
Advirtió que la duda acusa a Dios de abandono y pone en tela de juicio su cuidado amoroso. Animó a no turbarse en las pruebas, sino a gozarse compartiendo la gloria del Señor, concluyendo con aplausos a Dios por la alegría eterna al buscar su gloria.