El presidente francés Emmanuel Macron confirmó el envío de una misión defensiva internacional para abrir el Estrecho de Hormuz, clave para el 20% del petróleo mundial, ante las amenazas de Irán de atacar barcos que pasen por allí. La medida busca proteger el tránsito marítimo en medio de tensiones geopolíticas que paralizaron el paso, afectando suministros de petróleo y gas natural licuado a Europa y Asia.
Qatar detuvo su producción de gas natural licuado destinado a Europa, lo que generó subas de hasta 70% en precios, mientras Rusia redirige ventas a Asia. Países del Golfo anunciaron recortes en producción petrolera por falta de almacenamiento. El petróleo en EE.UU. bajó a unos 100 dólares el barril, aunque no alcanzó los 120 temidos, con impactos globales inminentes.
Macron se posiciona como líder europeo, independiente de EE.UU., acompañado por Reino Unido y posiblemente Estados Unidos, que desplegó un portaaviones. Esto descoloca a España y Pedro Sánchez, reticentes hasta ahora. Un reciente ataque a un buque iraní en el estrecho eleva las alertas, con países europeos enviando protección a aliados del Golfo.
La misión implicaría escoltas a barcos, protección antimisiles y radares contra amenazas aéreas, sin necesidad de desbloqueo físico ya que no hay bloqueo total pero sí amenaza latente de Irán.