El presidente francés Emmanuel Macron anunció una misión conjunta con Chipre para proteger las rutas marítimas en el Estrecho de Hormuz, amenazado por Irán, y restablecer la libertad de navegación ante el impacto económico global del cierre de facto. Macron tuiteó que no querían esta guerra pero deben proteger a sus compatriotas, economías y evitar escalada en Líbano y Oriente Medio, coordinando con jefes de Estado durante la presidencia francesa del Consejo de la UE para desafíos energéticos.
Países del Golfo como Kuwait y Emiratos Árabes Unidos anunciaron recortes en la producción de petróleo por falta de almacenamiento, afectando a Asia como principal receptor y a Europa en segundo lugar. Irak redujo el 70% de su producción, y el precio del petróleo en Estados Unidos bajó a 100 dólares el barril, aunque persisten tensiones que podrían impactar en semanas.
Expertos analizan que Irán usa el caos en el Estrecho como única carta contra la superioridad militar de Israel y Estados Unidos, pero genera el efecto opuesto al involucrar más a Francia, Reino Unido y otros europeos, pese a reticencias previas como la de Pedro Sánchez en España, que envió fragatas modernas. Donald Trump rechazó tardíos apoyos europeos, afirmando independencia y control vía OTAN.
La OTAN, bajo influencia de Trump, prioriza acciones firmes sin ceder a presiones iraníes, mientras Estados Unidos asegura su suministro energético interno, afectando solo precios globales pero no su dependencia de Medio Oriente.