El presidente francés Emmanuel Macron anuncia el envío de la Armada al Estrecho de Hormuz para una misión pacífica y defensiva, con el fin de reabrir gradualmente el paso clave para el comercio y el petróleo global.
El portaaviones Charles de Gaulle, escoltado por destructores y la fragata española Cristóbal Colón, se dirige a la zona, mientras Reino Unido sufre humillación al ser rechazado por Donald Trump, cuyo gobierno ya considera la guerra casi ganada.
Christian Martin critica la situación del primer ministro británico socialista, quien rindió pleitesía a la comunidad musulmana y dejó el destructor HMS Dragon sin partir, contrastando con Macron un paso adelante.
Turquía derriba drones iraníes con componentes rusos en su territorio OTAN, arriesgando escalada global, mientras Putin y Trump dialogan una hora sobre Irán y Venezuela, en un contexto de aliados pasivos rusos.
Reino Unido gasta un 30% menos en defensa que en 1982 y 35% más en planes sociales, frustrando a sus fuerzas armadas.