Las autoridades desviaron un vuelo en Atlanta por una amenaza de bomba y ordenaron a los pasajeros mantener las manos arriba y la cabeza abajo durante momentos de gran tensión.
La policía y el FBI inspeccionaron la nave y detuvieron a un pasajero sospechoso por su origen, pero horas después lo liberaron al comprobarse su inocencia, ya que nada tenía que ver con la amenaza.
Había al menos 140 pasajeros a bordo y las imágenes fueron grabadas por los propios viajeros. El incidente refleja la tensión global por los bombardeos en Oriente Medio.