El FBI ingresó a un avión con 140 pasajeros rumbo a Nashville tras una amenaza de bomba, ordenando "cabeza abajo, manos arriba" a todos. La tripulación aterrizó de emergencia en el aeropuerto más cercano para permitir la intervención de los agentes federales.
Los efectivos supervisaron a los pasajeros y detuvieron a un hombre sospechoso por su origen, punto de embarque y antecedentes, pero horas después lo liberaron al confirmar que no tenía relación con la amenaza.