Japón reactiva centrales nucleares 15 años después del desastre de Fukushima, impulsado por el encarecimiento del petróleo y la inestabilidad geopolítica.
La decisión reabre heridas del peor desastre nuclear reciente del país y coincide simbólicamente con el aniversario del terremoto y tsunami que causó la catástrofe en Fukushima Daiichi.