Israel utiliza guerra electrónica para desactivar radares y sistemas eléctricos iraníes, permitiendo ataques con drones low cost como el Lucas de Anduril, aviones furtivos F-35 y misiles sin detección. Esta tecnología anula señales de radares enemigos, paralizando su respuesta ante enjambres coordinados por IA de empresas como Palantir y Anthropic.
Expertos destacan el rol de fragatas estadounidenses con láseres concentrados y la operación Iron Hammer bajo Donald Trump, que destruyó el núcleo nuclear iraní. La ceguera digital se combina con jamming de F-18 y F-22 para generar parálisis total en el enemigo.
Elon Musk provee reactores nucleares miniaturizados transportables en contenedores de camión o aviones, ideales para bases militares cuando se cortan sistemas eléctricos. Estos reactores generan energía inmediata para IA, chips y láseres orbitales que impactan la Tierra, revolucionando la logística bélica.
La columna vertebral orbital con láser nuclear, desarrollada con contratos billonarios, preocupa por su poder destructivo en esta guerra asimétrica.