El vocero del ejército israelí Ronnie Kaplan denunció que Irán disparó intencionalmente misiles con municiones de racimo contra zonas civiles densamente pobladas en Israel, como en la ciudad de Yehud, dejando impactos en escaleras mecánicas y construcciones para maximizar daños a civiles, incluidos niños. Explicó que los antimisiles israelíes interceptan los misiles, pero las municiones se dispersan al explotar.
Kaplan reveló que desde el enfrentamiento de junio pasado, Irán aceleró la producción de misiles, atrincheró su proyecto nuclear y financió con más de mil millones de dólares a proxies como Hezbollah y los hutíes. Destacó la visión radical de Irán, que divide el mundo en fieles e infieles, rechazando el diálogo occidental y amenazando con borrar a Israel del mapa.
Para lograr la paz, Israel busca garantizar que Irán pierda sus capacidades de amenaza existencial, ya que solo el desarme forzado evita el conflicto, dada la disposición iraní a usar armamento. Recordó el apoyo iraní al ataque de Hamas el 7 de octubre y a múltiples grupos terroristas que atacaron Israel desde siete frentes tras el incidente.
Kaplan enfatizó que la inacción frente a estos regímenes irresponsables llevaría a una guerra mayor en el futuro, lamentando el costo humano pero justificándolo como necesario, en un contexto donde Irán mató a 30.000 de sus propios ciudadanos sin escándalo internacional.