Los vecinos desalojados por el derrumbe en Parque Patricios ingresan en turnos por piso durante cinco a veinte minutos, custodiados por más de 100 policías y bomberos, para retirar pertenencias esenciales de sus edificios. La periodista Emma Herrera reporta en vivo desde Mirave y Mafalda, donde familias con valijas esperan angustiadas, viviendo temporalmente en hoteles como el América en Constitución y el Gran Hotel en Marcelo T. de Alvear.
Los propietarios entran por Mafalda y salen por La Bardem, organizados por sectores, con un operativo de seguridad que resguarda la zona. Un vecino espera su turno por primera vez, presionado por decidir qué agarrar en poco tiempo, mientras expresa la incertidumbre de no saber cuándo volverán a sus casas, el sueño de su vida logrado con créditos como PROCREAR.
Las familias enfrentan caos e inestabilidad, sin plazos claros para regresar, organizándose día a día en hoteles. Expertos advierten que el valor de las propiedades se desvalorizará por inseguridad edilicia, con riesgo de que el complejo se convierta en un fantasma, afectando reputacionalmente al sector constructor.
Los afectados destacan la pérdida del hogar como espacio vital, con ataques de ansiedad y la duda de recuperar su inversión en medio de créditos pendientes de 10 a 15 años. La cobertura enfatiza el miedo y la falta de certezas tras el colapso.
El ingreso controlado continúa, con debates sobre tiempos según el ánimo de los custodios, mientras los vecinos pegan a las vallas esperando la orden para recuperar lo esencial.