Vecinos desalojados por el derrumbe en Parque Patricios ingresan a cuenta gotas durante cinco a diez minutos para retirar pertenencias esenciales de sus edificios custodiados por policías y bomberos. La periodista Emma Herrera reporta desde calle Mirave y Mafalda, donde familias con valijas esperan turnos angustiadas por meter "toda la vida en una bolsa". Viven temporalmente en hoteles como el Hotel América en Constitución y el Gran Hotel en Marcelo T. de Alvear y Maipú.
Testimonios revelan profunda incertidumbre: una vecina del octavo piso no sabe cuándo volverá, mientras otra familia con esposo, hija y perro alojada en hotel hasta el miércoles enfrenta complicaciones laborales. Paola, que da clases virtuales desde la habitación de hotel, destaca la falta de planificación para ingresar y el caos de avisos de última hora, incluso en sábados.
El esposo de Paola, periodista gráfico de la Agencia Nacional de Noticias, no cuenta con licencia por esta catástrofe, agravando el impacto profesional. Economista Hugo Vázquez explica que el PROCREAR, responsable del complejo, "desapareció", dejando a familias sin entidad a reclamar, con constructoras vigentes pero procesos judiciales largos que desvalorizarán las propiedades.
El operativo de seguridad permite ingresos diurnos sin electricidad ni servicios básicos. Familias temen no recuperar su inversión en créditos pendientes de 10-15 años ni comprar otra vivienda en la crisis económica actual, con riesgo de que el complejo se convierta en "fantasma".